Inquietudes propias y ajenas maneras de vivir y formas de entendimiento...
viernes, 25 de noviembre de 2016
El punto de inflexión, el detonante. ADIOS
Un nuevo sueño cumplido
De repente el destino me llevó a la práctica de otro deporte minoritario en España (si no es fútbol, no existe).
El Rugby me devolvió mucho más que la forma física, en un momento en el que mi vida era un fracaso. En esos tiempos pensaba que todas las decisiones que había tomado durante aquellos últimos 5 años habían sido un error. Abandonar una floreciente consultora estructural, volver a "estudiar", recaer una y otra vez en la misma trampa pasional, perder a mis amigos, dejar la música... Todo parecía una broma del destino hasta que una entusiasmada jovencita rubia me asaltó por los pasillos de la Escuela: "Hey, tú, estamos formando un equipo de Rugby, deberías probarlo", "Seguro que se te da genial, además necesitamos gente grande".
Ya había sopesado la idea de probarlo en "Geo", pero vaya, si Aparejadores está formando su propio equipo, hay que aprovechar la oportunudad... "Apunta mi número y mi dirección, ¡¡por probar no pierdo nada!!! Y así empezó todo.
Tras una nefasta temporada en lo deportivo, pero maravillosa en cuanto al grupo, no pude menos que ahondar en el tema y dejarme abducir por un equipo "pro". Majadahonda, Olímpico de Pozuelo y sobretodo Hortaleza me tentaban una y otra vez, pero la economía del tiempo y la insistencia del que había sido mi entrenador en esa nueva aventura me llevó al seno del "Colegio". El Cisneros conserva esa actitud familiar y de conservación de la tradición colegial que me enamoró desde el primer segundo que me colé en un entrenamiento con esas fabulosas chicas de DH que estaban preparando los "seven"... Aún me emociono recordando aquellos días, jamás sufrí tanto y con tanto gusto. Venían de jugar en la máxima categoría mientras que yo hacía casi una década que no cultivaba mi cuerpo como es debido. Poco a poco fui alcanzando potencia y resistencia suficientes para desempeñar mi trabajo con cierta solvencia aunque me quedaban muchos deberes por hacer además en cuanto a técnica y leyes. Casi sin darme cuenta se esfumó el verano entre salidas, despedidas y buen rollo en grupo. Y se vino la nueva temporada. ¡¡Guau!! Tal vez juegue en DH, eso es mucho más de lo que podría haber soñado cuando era esa mocosa fanática de un puñado de deportistas. No sólo voy a conocer a "las mejores" si no que voy a compartir cancha, vestuario, comida y transporte con algunas de ellas. Un infantil sueño elevado a la enésima potencia hecho realidad. Hoy puedo decir que viví los mismos comienzos que algunas Seleccionadas revelación como Iera Etxebarría o Isabel Macías que fuimos Polillas Novatas la misma temporada en el CTO. NACIONAL UNIVERSITARIO.
Han caído ya 4 temporadas, estamos a mitad de la quinta y comparto equipo con 5 olímpicas de las cuales 2 consiguieron diploma, y más de media docena de seleccionadas para representar a España en alguna ocasión.
Estudio con una campeona mundial de Kempo, meriendo a menudo con la Élite del Rugby femenino español, alterno con Diplomadas Olímpicas y sufro junto a un maravilloso grupo de "niñas" de todas las edades que se dejan la sangre y la piel en cada partido, sea cual sea el rival, para hacer que este deporte crezca exponencialmente como lo ha estado haciendo al menos los últimos 5 años que yo disfruto desde dentro.
No se puede pedir más de un sueño cumplido.
"No sueñes tu vida, Vive tus sueños".
domingo, 23 de octubre de 2016
Vértigo
Cada mañana despierto con una enorme sensación de vacío, entonces pienso en ti y en la infinidad de veces que hemos coqueteado con la idea de una vida en común, sobretodo yo.
Amanezco preparando la oratoria con que te asaltara la próxima vez que cayera sobre tu pecho tras dar rienda suelta a nuestros instintos más primarios. Me pregunto cuánto de real tienen esas insinuaciones. Qué esperas realmente de esta historia, cuáles son tus fantasías.
He sido yo quien ha insistido en evitar las etiquetas, en dejarnos hacer sin promesas ni esperanzas. Pero la cuestión se alarga demasiado y empiezo a necesitar cierta definición. Yo no puedo prometer que serás la única persona de mi vida, no lo has sido este tiempo ni creo que lo fueras en el futuro. Pero sí puedo decir que hasta ahora sólo he pensado en futuro contigo.
El vértigo de estar equivocándome de nuevo, alimentando algo que sólo tiene sentido para mi, me marea. Ya contamos el tiempo por lustros y a veces siento que no hemos avanzado nada. Aún sigues encerrado en un bucle que nunca he entendido y del que he desistido. Nunca aspiré a ser el centro, mas me siento a menudo la última opción y eso me hace daño.
Desde el primer día te he querido y pienso que te lo he hecho saber, con más o menos desdén, pero siempre te he atendido y he estado para ti, por eso en este punto de silla en que se encuentra mi vida busco algo firme a lo que asirme, pero sólo encuentro incertidumbre.
Necesito avanzar o dejarlo aquí guardando un montón de encuentros enormemente satisfactorios y más de una anécdota indecorosa. Entonces, una vez más, cuando había perdido toda esperanza de inspirarte algún tenue recuerdo, me escribes y me regalas un nuevo haz de luz. Dices que me extrañas, que me necesitas, que me deseas y de repente todo vuelve a tener sentido, me lo creo, aunque haga semanas que no nos vemos, casi meses, lo creo. Te excuso y me excuso pensando que cuando cambie mi situación todo será distinto. Pero por qué he de ser yo quien se adapte a tus tiempos, por qué te espero una y otra vez. Por qué tengo la absurda sensación de que esta batalla la libro sola y contra mi.
Falta comunicación, no te conozco, no sé qué quieres ni qué necesitas. Hasta ahora me bastaba con cubrir mis necesidades de ti, pero esas necesidades se están complicando hasta el punto de pasar por la necesidad de cubrir tus necesidades, pero no puedo imaginarlas o inventarlas, necesito demandas, necesito que me hables, necesito que me lo pidas.
Te quiero, te he querido desde que te conocí, pero no hace mucho que he empezado a amarte, he apostado muy fuerte por lo que quiera que sea "esto" y quiero que funcione, pero es un trabajo de dos que por mucho que quiera no puedo hacer sola.
jueves, 1 de septiembre de 2016
Gracias GALLETA!!
La gente que, como yo, ha tenido miedo a vivir, los que han temido tanto al rechazo, que han preferido quedarse en segundo plano y así evitarse las laceraciones del desprecio. Nosotros solemos encontrar un "alter ego" que es todo lo que nos habría gustado ser, alguien que sin darnos cuenta se convierte en la voz de nuestra conciencia, en nuestro diablillo, incluso a veces en nuestro Ángel de la Guarda.
Alguien que sin proponérselo se convierte en parte de ti mismo, alguien con quien coincidas o no, sabes que pase lo que pase brindará contigo, o te pegará la paliza necesaria para que espabiles, quien te regañará y se enfadará profundamente contigo pero que te mirará fijamente y comprenderá toda la maraña de sensaciones que te hacen ser la persona más estúpida del mundo.
Alguien que llega a conocerte mejor que tú y te descubre los pequeños detalles que te hacen adorable y los que te convierten en odioso, que no duda en decirte las cosas aunque duelan, a quien te sientes agradecido porque con su fuerza, confianza y respeto empezaste a conocerte y perder el miedo a sentir, a equivocarte, en definitiva a vivir.
A medida que avanza la relación entiendes que aunque pueda parecerte alguien sensacional y cuasiperfecto también tiene sus defectos, sus debilidades y flaquezas, que sangra si le pinchan, que grita si lo golpean y que llora si sufre. Entonces lo que era únicamente admiración y fanatismo se convierte en respeto y cariño al comprender que simplemente es alguien que se detuvo a guiarte para aprender a conocerte a ti mismo.
Entonces es cuando llega tu turno de devolverle toda la fuerza, el empuje y confianza que te regaló cuando estabas perdido. Poner toda la fe en que encontrará el camino, tenderte a su lado cuando caiga a esperar que llegue el momento de retomar la marcha. Recordarle que "los amigos de hoy son la familia de mañana", porque los afectos no entienden de RH si no de respeto, confianza y simpatía.
lunes, 22 de agosto de 2016
Sigo queriendo besarte, pero mi momento se esfumó.
Quise probar esos labios cada tarde de novillos de historia, quise hacerlo antes y después del teatro, en cada despedida, en cada reencuentro, quise hacerlo en el jardín del Museo del Traje cuando viniste a buscarme y cada mañana que fui a recogerte a las clases de Inglés.
Quise besarte frente a la Puerta de Alcalá, el día que me descubriste lo que son los "Macarons", quise hacerlo una y otra vez durante los largos, aunque me pareciesen fugaces, paseos por Chamberí.
Quise besarte frente al cementerio el día que me invitaste a tu pueblo, quise hacerlo en "La silla de Felipe II", quise hacerlo por todo el recorrido en El Escorial.
Quise besarte en cada esquina que nos despistábamos del grupo de visitas guiadas.
Quise besarte en la Casa de Campo mientras descansábamos del paseo en bicicleta, quise hacerlo frente al Lago, quise junto al Viaducto, frente a la Judería, en el Templo, en la Plaza de Oriente, al lado del gigantesco carrusel.
Quise besarte en la fila del Teleférico, quise hacerlo en La Rosaleda, en la Plaza de España, en la Gran Vía, en Embajadores...
Nunca olvidaré los tímidos ósculos que me dedicaste, no naufragarán en mi memoria el pánico, el vértigo y la ilusión que me sobrevino con tu primer beso. No dejaré de esperar un último beso.
No deja de maravillarme tu sonrisa ni tu sarcástico desprecio cuando me meto contigo. Tal vez aprenda a dejar de quererte, pero no podré dejar de amarte.
A mi los treinta no me confunden, es más nunca me sentí más lúcida ni segura. Tal vez no supiera entender lo que estaba pasando durante aquel mes de ensueño que se convirtió en "tabú" y seguramente no entendí lo que querías o necesitabas de mi; pero no me arrepiento de nada más que de haber dejado pasar una y otra vez la oportunidad de disfrutar de esos labios que no volveré a catar.
Han pasado años y aún sigo trabajando en aprender a ser tu amiga, tal vez los años y la confianza nos premien con una intensa relación fraternal, y espero que sea como fuere sigas en mi camino largo tiempo. Tu presencia me fortalece, me inspira y me reconforta aunque en algunos momentos me envenene tragándome las ganas.
Gracias por devolverme la fe, gracias por aguantar mis rarezas, gracias por tus dudas y arrojo para aclararlas, por cada minuto que pierdes (o gastas) conmigo. Gracias por ser, estar y quedarte.