Inquietudes propias y ajenas maneras de vivir y formas de entendimiento...
sábado, 14 de octubre de 2017
La clarividencia de la experiencia
domingo, 12 de febrero de 2017
Siempre con la puerta entreabierta
El tema es que la persona más introvertida y aparentemente impenetrable que he conocido confesaba que como antaño, le han vuelto a romper el corazón.
A todos nos han minado la moral y las ganas de volver a intentarlo alguna que otra vez. A algunos adictos a la novedad, riesgo y retos, nos sucede mucho más a menudo de lo que nos gustaría admitir. Tal vez por eso empieza a perder la importancia que realmente tiene, te acostumbras a la decepción y la normalizas. Duele, claro que duele, pero el refranero nos deja perlas como "un clavo saca otro clavo" o
Sin embargo para quien no está acostumbrado al juego puede llegar a ser fatal, sumiéndolo en una profunda tristeza capaz de desarrollar los más virulentos y devastadores síntomas psicosomáticos, como urticarias, trastornos digestivos, úlceras... Por tanto hay que aprender a canalizar el dolor. Encontrar o crear un aliviadero para el torrente de sensaciones y sentimientos que supone una decepción del corazón, tanto más para aquellos sujetos harto concienzudos y cerebrales, es fundamental para la recomposición y la correcta evolución del duelo.
Algunos se sumergen de lleno en el deporte, otros en los videojuegos creando una realidad paralela, otros en los amigos, el trabajo... Cualquier excusa es buena para focalizar nuestros esfuerzos en nosotros mismos y empezar a olvidar la fuente de angustia.
Hace un año por estas fechas escribía sobre la diferencia entre 'QUERER'
Así pues, debemos dejar de intentar poseer y pasar a entregarnos, para conseguir que tanto nos como los de nuestro alrededor disfruten de un tránsito mucho más liviano y feliz por este sinuoso e inhóspito (a veces) camino al que solemos llamar vida.
Aunque parezca el fin del mundo no lo es, el dolor es inevitable, el sufrimiento es una decisión. He oído y leído mucho últimamente sobre el tema y he llegado a la conclusión de que la felicidad también es una decisión propia. No siempre estaremos contentos en cuanto que no podemos controlarlo todo, pero sí podemos tomar la firme decisión de ser felices.
Así pues está bien liberarse de las máscaras que ocultan la realidad de las cosas, está bien descerrajar nuestros más ocultos y oscuros candados para compartirnos con el mundo, porque nunca sabremos qué encontraremos tras qué giro del camino. El Humano es social, ninguno puede sobrevivir solo y apartado por mucho que se empeñe, siempre hay alguien detrás, por insignificante que parezca, respaldándolo.
Ninguno somos islas, ninguno posee todo el conocimiento, ninguno es autosuficiente, todos somos, de un modo u otro, vulnerables a millones de agentes externos de los que sólo otros pueden mantenernos a salvo.
No podemos encerrarnos y apartarnos del mundo por una simple decepción. El mundo es enorme y nos ofrece un sin fin de combinaciones, sólo hay que ser paciente y estar atento para encontrar la que encaja perfectamente con nuestra suma, sin miedos, sin prejuicios, sin rencores pero sobre todo sin complejos.
viernes, 25 de noviembre de 2016
El punto de inflexión, el detonante. ADIOS
Un nuevo sueño cumplido
De repente el destino me llevó a la práctica de otro deporte minoritario en España (si no es fútbol, no existe).
El Rugby me devolvió mucho más que la forma física, en un momento en el que mi vida era un fracaso. En esos tiempos pensaba que todas las decisiones que había tomado durante aquellos últimos 5 años habían sido un error. Abandonar una floreciente consultora estructural, volver a "estudiar", recaer una y otra vez en la misma trampa pasional, perder a mis amigos, dejar la música... Todo parecía una broma del destino hasta que una entusiasmada jovencita rubia me asaltó por los pasillos de la Escuela: "Hey, tú, estamos formando un equipo de Rugby, deberías probarlo", "Seguro que se te da genial, además necesitamos gente grande".
Ya había sopesado la idea de probarlo en "Geo", pero vaya, si Aparejadores está formando su propio equipo, hay que aprovechar la oportunudad... "Apunta mi número y mi dirección, ¡¡por probar no pierdo nada!!! Y así empezó todo.
Tras una nefasta temporada en lo deportivo, pero maravillosa en cuanto al grupo, no pude menos que ahondar en el tema y dejarme abducir por un equipo "pro". Majadahonda, Olímpico de Pozuelo y sobretodo Hortaleza me tentaban una y otra vez, pero la economía del tiempo y la insistencia del que había sido mi entrenador en esa nueva aventura me llevó al seno del "Colegio". El Cisneros conserva esa actitud familiar y de conservación de la tradición colegial que me enamoró desde el primer segundo que me colé en un entrenamiento con esas fabulosas chicas de DH que estaban preparando los "seven"... Aún me emociono recordando aquellos días, jamás sufrí tanto y con tanto gusto. Venían de jugar en la máxima categoría mientras que yo hacía casi una década que no cultivaba mi cuerpo como es debido. Poco a poco fui alcanzando potencia y resistencia suficientes para desempeñar mi trabajo con cierta solvencia aunque me quedaban muchos deberes por hacer además en cuanto a técnica y leyes. Casi sin darme cuenta se esfumó el verano entre salidas, despedidas y buen rollo en grupo. Y se vino la nueva temporada. ¡¡Guau!! Tal vez juegue en DH, eso es mucho más de lo que podría haber soñado cuando era esa mocosa fanática de un puñado de deportistas. No sólo voy a conocer a "las mejores" si no que voy a compartir cancha, vestuario, comida y transporte con algunas de ellas. Un infantil sueño elevado a la enésima potencia hecho realidad. Hoy puedo decir que viví los mismos comienzos que algunas Seleccionadas revelación como Iera Etxebarría o Isabel Macías que fuimos Polillas Novatas la misma temporada en el CTO. NACIONAL UNIVERSITARIO.
Han caído ya 4 temporadas, estamos a mitad de la quinta y comparto equipo con 5 olímpicas de las cuales 2 consiguieron diploma, y más de media docena de seleccionadas para representar a España en alguna ocasión.
Estudio con una campeona mundial de Kempo, meriendo a menudo con la Élite del Rugby femenino español, alterno con Diplomadas Olímpicas y sufro junto a un maravilloso grupo de "niñas" de todas las edades que se dejan la sangre y la piel en cada partido, sea cual sea el rival, para hacer que este deporte crezca exponencialmente como lo ha estado haciendo al menos los últimos 5 años que yo disfruto desde dentro.
No se puede pedir más de un sueño cumplido.
"No sueñes tu vida, Vive tus sueños".
domingo, 23 de octubre de 2016
Vértigo
Cada mañana despierto con una enorme sensación de vacío, entonces pienso en ti y en la infinidad de veces que hemos coqueteado con la idea de una vida en común, sobretodo yo.
Amanezco preparando la oratoria con que te asaltara la próxima vez que cayera sobre tu pecho tras dar rienda suelta a nuestros instintos más primarios. Me pregunto cuánto de real tienen esas insinuaciones. Qué esperas realmente de esta historia, cuáles son tus fantasías.
He sido yo quien ha insistido en evitar las etiquetas, en dejarnos hacer sin promesas ni esperanzas. Pero la cuestión se alarga demasiado y empiezo a necesitar cierta definición. Yo no puedo prometer que serás la única persona de mi vida, no lo has sido este tiempo ni creo que lo fueras en el futuro. Pero sí puedo decir que hasta ahora sólo he pensado en futuro contigo.
El vértigo de estar equivocándome de nuevo, alimentando algo que sólo tiene sentido para mi, me marea. Ya contamos el tiempo por lustros y a veces siento que no hemos avanzado nada. Aún sigues encerrado en un bucle que nunca he entendido y del que he desistido. Nunca aspiré a ser el centro, mas me siento a menudo la última opción y eso me hace daño.
Desde el primer día te he querido y pienso que te lo he hecho saber, con más o menos desdén, pero siempre te he atendido y he estado para ti, por eso en este punto de silla en que se encuentra mi vida busco algo firme a lo que asirme, pero sólo encuentro incertidumbre.
Necesito avanzar o dejarlo aquí guardando un montón de encuentros enormemente satisfactorios y más de una anécdota indecorosa. Entonces, una vez más, cuando había perdido toda esperanza de inspirarte algún tenue recuerdo, me escribes y me regalas un nuevo haz de luz. Dices que me extrañas, que me necesitas, que me deseas y de repente todo vuelve a tener sentido, me lo creo, aunque haga semanas que no nos vemos, casi meses, lo creo. Te excuso y me excuso pensando que cuando cambie mi situación todo será distinto. Pero por qué he de ser yo quien se adapte a tus tiempos, por qué te espero una y otra vez. Por qué tengo la absurda sensación de que esta batalla la libro sola y contra mi.
Falta comunicación, no te conozco, no sé qué quieres ni qué necesitas. Hasta ahora me bastaba con cubrir mis necesidades de ti, pero esas necesidades se están complicando hasta el punto de pasar por la necesidad de cubrir tus necesidades, pero no puedo imaginarlas o inventarlas, necesito demandas, necesito que me hables, necesito que me lo pidas.
Te quiero, te he querido desde que te conocí, pero no hace mucho que he empezado a amarte, he apostado muy fuerte por lo que quiera que sea "esto" y quiero que funcione, pero es un trabajo de dos que por mucho que quiera no puedo hacer sola.